PALMESANOS. En el tercer milenio
El vuelco identitario y de convivencia al arrancar el siglo XXI en una singular y “mejor ciudad para vivir” ante una oleada migratoria inconexa y desintegrada

La identidad palmesana puede describirse a partir de va rios pilares. Su carácter nace de dos grandes singularidades: por un lado, el aislamiento intrínseco de cualquier enclave rodeado de mar; por otro, su papel como punto de encuentro de toda la isla y, además, su condición de municipio de mayor ex tensión. A estas particularidades, unidas a economías más complejas y al acceso a corrientes más cosmopolitas procedentes del exterior, cabe añadir la ausencia de mitos religiosos o bélicos que caracterizan a otras zonas del interior y, por último, el impulso transformador que siempre supone acoger a las élites.
La morfología de Palma ha estado condicionada por su orografía, situada en medio de una bahía en la que desembocan pequeños ríos que descienden por modestas colinas. Sobre este terreno se han ido asentando los distintos poderes rectores: el espiritual, el económico, el militar, el industrial y, más tarde, el dedicado al ocio. Las comunicaciones entre estos núcleos quedaron delimitadas por las murallas y por ciertas arterias, a las que, en tiempos modernos, sucedieron el puerto, los aeropuertos, las autopistas, las peatonalizaciones y el metro.
Las fuentes de prosperidad han dejado también su huella en el paisaje mediante molinos, casas burguesas, fábricas, polígonos, hoteles y, finalmente, edificios acristalados surgidos con la irrupción del capitalismo financiero.
Bajo esta identidad y este urbanismo detallados se ha desarrollado la convivencia entre los palmesanos en lo que va de tercer milenio. En este contexto se han manifestado singularidades en sus interacciones sociales, caracterizadas por notorias rivalidades entre grupos o individuos. No obstante, el dolor ha entrelazado a toda la colectividad ante catástrofes puntuales; aunque, con mayor frecuencia, el disfrute de los placeres cotidianos también ha actuado como punto de cohesión. Un par de líderes, por encima del resto, han guiado el rumbo político y económico de la ciudad, lo que ha permitido que en las calles se sucedan singulares y divertidas hazañas protagonizadas por fenómenos peculiares. La evolución de mográfica del primer cuarto del siglo XXI ha encontrado en las rutinas un ancla y, a la vez, un contrapeso que ha permitido preservar la identidad y fomentar la integración, sin dejar de asumir ciertas tradiciones procedentes del exterior, incluso del más lejano.
ÍNDICE
PRELUDIO
IDENTIDAD
Singularidades, hitos, tejido y tribus
URBANISMO
Orografía, ejes, comunicaciones y prosperidad
INTERLUDIO
CONVIVENCIA
Rivalidades
Placeres
Líderes
Hazañas
Botín
Rutinas
Evolución
POSTLUDIO
RESUMEN
Una inmigración inconexa entre sí marca hoy la convivencia de una ciudad que hace no mucho fue la elegida como la mejor del mundo para vivir. El giro en la identidad de Palma en el último cuarto de siglo se explica por el choque entre los más acaudalados del planeta, con al mismo tiempo los más pobres. El trasvase de una quinta parte del parque de vivienda desde su uso residencial hacia el de corta estancia impulsa en gran parte esta evolución.
En pleno cambio de milenio, los parques sufrían las drogas y peleas. Las aceras, con los asaltos. La calzada, con el ruido de las motos trucadas. Las paredes, con los grafitis. Y las noches eran puro éxtasis hasta el amanecer. Hoy existe otro tipo de delincuencia, en una ciudad en crónico conflicto interno histórico entre clanes, barriadas, clases sociales, y con una de las mayores diferencias respecto al resto de la provincia rural que puede darse en cualquier punto del globo. Las aulas escolares del inicio del siglo XXI las compartían hijos y nietos de andaluces y de catalanes, mientras que ahora hay centros privados elitistas con casi solo europeos, y otros públicos con una mayoría de niños de familias de todos los grandes continentes. El residente, de este modo, se ha visto por primera vez en la historia en minoría respecto a la suma de un resto con dispares razas y credos, y embotados en ocasiones en comunicarse por el móvil con sus ancestros mientras cruzan las Avenidas en los autobuses de línea.
El probable mayor volteo demográfico de la ciudad se fomentó sin consenso alguno, y menos aún con un plan de integración. Así, los palmesanos con más antepasados mallorquines disfrutan de más riqueza que nunca al revalorizarse sus propiedades, pero conviven con la mayor cantidad de pobres que en cualquier otro periodo. Esta nueva Babel, especialmente mimetizada con la naturaleza, y con sensación de vulnerable por el mar y por los vestigios militares, viene moldeada por una iglesia cuyo patrimonio marcará el futuro como oportunidad para reivindicar la identidad y promover la convivencia. De megabotellones en el Marítimo hasta tardeos de divorciados, pasando por la ruta martiana, el nuevo paisaje urbano lo conforman originarios de Colombia, Argentina, Marruecos, Italia, China, Senegal, Italia, Bangladés, Filipinas, o Rumanía, mezclados con otros menos humildes desde Alemania, Reino Unido o Suecia.
El pasado reciente de estos primeros 25 años del tercer milenio, por ello, puede definirse por varias palabras como quillos, pijos, butifarra, guiri, Orizonia, tardeo, tuning, Airbnb, botellón, fácilmente, cumbia, la Paca, atascos, Colacao, peatonalización, fortor, calesas, rentistas, spritz, influencer, masificación, masaje, pintadas, boutique, Micros, mel, gelateria, dimonió, house, empanada, rúa, empalmado, patinete, tortugas, Hatbar, okupas, selfi, bazar, madame, chiquipark, fiscales, ramadán, validación, vermutería, batucada, poché, figurante, kelly, inclusividad, vacante, SOS, reciclaje, smash, ecotasa, inmersión, absentismo, bótox o cargador. Una identidad única, en definitiva, de unos ciudadanos que vienen demostrando un atinado criterio para crear un ambiente idílico, y que merece salvaguardarse, enriquecida aunque sin perder sus esencias.
